Banderas de nuestros padres
Tal día como hoy el 14 de Mayo del 2008...
Archivado en Cosas con tentáculos | 1 murciélago...
Durante el resto del año, Rant solía hurtar gotas de aquellos colores. Desde el verano a Navidad, se dedicó a sacar los calzoncillos sucios de su padre del montón de ropa por lavar y a dejar manchitas amarillas con un cuentagotas en la entrepierna de cada uno de ellos.
Cada vez que se sentaba para mear, cuando acababa, el señor Casey se sacudía la polla, intentando que cayeran las últimas gotitas rebeldes. Se frotaba con un trozo de papel higiénico. Pero cada semana aparecían más manchas amarillas en sus calzoncillos. Su padre casi se murió del susto cuando Rant pasó a usar gotas del tinte de color rojo.[1]
[1] Palahniuk, C., 2007, Rant. La vida de un asesino., Mondadori, Barcelona, p. 57
Thriller: A cruel picture
Tal día como hoy el 9 de Mayo del 2008...
Archivado en Psicopanadero, el amigo de los niños | 4 murciélagos...
Dicen de esta joya sueca que fue inspiración para Kill Bill o que la saga Matrix le debe también. A decir verdad esto me la pela, pero la película está muy bien de todos modos.
Se trata de una típica de venganzas, ese gran subgénero del cine de explotación de los 70. La protagonista, una tal Madeleine, es una inocente muchacha de pueblo muda tras ser violada, en su infancia, por un viejo indigente. Un proxeneta la rapta y la hace adicta a la heroína, obligándola a prostituirse bajo la promesa de recibir las drogas necesarias para mantener el mono a raya. Una agresión a su primer cliente le cuesta la pérdida de su ojo izquierdo y la preocupación, de por vida, de si el parche combinará con los zapatos. Además, las cartas que el proxeneta envía a sus padres, haciéndose pasar por ella, para evitar que denuncien su desaparación a la policía, terminan causando un suicidio a dúo de la pareja de ancianos. Vaya, que no me extrañaría nada que en su vejez resultase ser una persona uraña y desconfiada.
Harta ya de tanta jodienda, Madeleine se porta con el resto de sus clientes y ahorra de lo que le dispensa el putero de vez en cuando. En su día libre, la chica se va a tomar clases de conducción, lucha y tiro con la muy decidida intención de partirle el culo al mundo en general.
Una vez reunidos el dinero suficiente para proveerse de heroína y la experiencia necesaria para partir testículos como un cascanueces, la zagala comienza a matar a sus clientes a ralentí, poquito a poco para que el miedo se vaya apoderando del resto de forma escalonada; de este modo, cuando llega al final boss, el proxeneta que la drogó, raptó, extorsionó, prostituyó y mutiló, el tipo está que se le caen las bragas. Antes de torturarle y matarle inmisericordemente a él, se ha cargado a todos sus clientes (al menos a aquellos que participaban en las agradecidas escenas de desnudos y los insospechados momentos de sexo explítico que contenie la película), un par de matones contratados para emboscarla y asesinarla y unos pitufos que pasaban por allí y que recibieron una clase magistral de artes marciales por la cara… bueno, y también por los dientes y algún que otro ematoma interno. Nadie le toca los ovarios a una chica callada pero decidida como Maddie y pretende salvaguardar su integridad anal al mismo tiempo. Y eso es todo. El malo muere, la chica gana y el mundo sigue siendo una mierda.
En fin, drogas, sexo y violencia; yo es que es lo único que le pido a una serie B decentilla.

Beyond the door
Tal día como hoy el 18 de Abril del 2008...
Archivado en En Cinemascope | 4 murciélagos...
El otro día tuve la desgracia de perder mi tiempo viendo esta película, una producción italiana de mediados de los setenta hecha con el fin de aprovechar el tirón de
La película comienza como comienzan y acaban las buenas películas: con un desnudo gratuito. Pero gratuito de verdad. La ninfa que muestra sus poco generosas ubres no aparece más, ni el acto es algo que esté relacionado ni tangencialmente con la historia que se va a contar después. Ni siquiera se muestra chicha más tarde. Está ahí pues… ¿por qué no? Para estas cosas no se necesitan buenas razones.
La cosa ésta la vi en inglés y en un ambiente festivo poco dado a agudizaciones sensoriales de ninguna clase. Vamos, que no me enteré de una mierda. Y mucho menos al final, donde la desesperanza me angustiaba tanto que pensé en suicidarme clavándome la espada del
Sé que sale una rubia con hijos monísimos y rubísimos, el peque aficionado a la sopa de tomate
La sinopsis levantó expectación por aquí, y no voy a ocultar que se esperaba con ansia que el crío en lugar de dar pataditas lanzase algún hadooken o algo así. El hecho de ser un rip-off de El exorcista ya nos dejaba bien claro que la voces guturales, los vómitos verdes, las magulladuras faciales, los labios resecosos, las levitaciones y pajas de esas iban a hacer acto de presencia; pero también se esperaban algunas cosas típicas de la películas de explotación setenteras, italianas, de terror y bajo presupuesto. Y al final, ná. Ni siquiera el crío cuando nace tiene pegada.
En fin, menuda mierda. Joder, si hasta hubiese preferido ver una de

Ejemplos representativos
Tal día como hoy el 17 de Abril del 2008...
Archivado en Incesto medioambiental, Marranos en guerra | 1 murciélago...
Con el quítame-allá-esos-hectolitros de la última bronca PP-PSOE sobre trasvases que no son trasvases, campos de golf y naranjas de la china (de una china que tiene una frutería en Valencia, quiero decir), se repite sin cesar una expresión que pretende ser representativa del consumo de agua urbano: “agua para boca” o “agua para beber”; ya ves, como si de los ciento y muchos litros de agua por persona y día que se consumen, la mayor parte se fuesen en hidratar el gaznate. Hasta el agua utilizada para arrastrar los orines vespertinos por el retrete es más voluminosa que el “agua para boca”. En fin, supongo que ‘agua para la cisterna’ suena peor.
De todos modos, si la expresión no es la más acertada, tampoco parece que sirva para justificar el trasvase o transporte o como cojones lo quieran llamar de agua del Segre a Cataluña. Si la prioridad, como quieren hacernos creer, es el “agua de boca”, lo normal sería que las restricciones en épocas de sequía afectasen principalmente al sector industrial y agrícola. El trasvase-que-no-es-un-trasvase, sin embargo, sirve para salvar a estos sectores de mayores penurias, como explicó Josu Mezo hace un par de semanas en su blog de ADN:
[...] parece difícil imaginar que entre medidas de ahorro, o de suspensión temporal de los regadíos en algunas zonas, no sea posible “encontrar” los 45 hectómetros que, como máximo, se dice que se trasvasarían desde el Segre. Pero claro, con el agua, como con el dinero, es más cómodo, expeditivo y políticamente rentable conseguir una ayuda exterior que ahorrar o mejorar la gestión.
Ya se sabe: de aquéllos polvos vinieron estos hijos de puta.









Entradas