¿A quién daña la piratería?
Un día como hoy el 4 de Diciembre del 2008...
Archivado en Gedankenexperiment, Marranos en guerra
Me disponía, alegremente, como tal suele ser mi disposición de ordinario, feliz como una piruleta, despreocupado como un perrito en un hogar amoroso y animoso como empresario inescrupuloso ante una crisis económica, a enviar una experiencia personal y real, realmente ficticia, a la nueva página creada por el Ministerio de Cultura para fomentar el capitalismo, la insolidaridad, el aislamiento cultural y el beneficio de los pocos frente a los muchos, y que siento en parte como mía ya que, al fin y al cabo, una cuarentamillonésimoava parte de lo que ha costado lo he pagado yo; dado que me ofrecen esa posibilidad, tan sólo aportando mi nombre, apellidos y DNI completo en una página no segura, no veo conveniente desaprovecharla.
Pero, ¡oh, desgracia!, tan sólo aceptan microrrelatos en formato 4xTwitter (550 caracteres), y el mío excedía por un poquito (algo más del doble, pero muy poquito, de hecho) dicho formato. Así que algo ominoso en mi cabeza dijo: “¡Hey! Hace meses que no publicas nada en ese bleug tuyo. ¿No crees que sería buena cosa desempolvar el teclado, dejar el porno y hacer algo poco provechoso y que redunde en exclusiva en tu maltrecho y siempre necesitado ego? ¡Publícalo ahí!”. Y aquí estoy, obedeciéndolo so pena de algún mal mayor.
Pero, ¡oh, desgracia!, tan sólo aceptan microrrelatos en formato 4xTwitter (550 caracteres), y el mío excedía por un poquito (algo más del doble, pero muy poquito, de hecho) dicho formato. Así que algo ominoso en mi cabeza dijo: “¡Hey! Hace meses que no publicas nada en ese bleug tuyo. ¿No crees que sería buena cosa desempolvar el teclado, dejar el porno y hacer algo poco provechoso y que redunde en exclusiva en tu maltrecho y siempre necesitado ego? ¡Publícalo ahí!”. Y aquí estoy, obedeciéndolo so pena de algún mal mayor.
«En 1997, con mucho esfuerzo e ilusión, se abrió un pequeño videoclub de barrio, lleno tanto del cine más convencional como de la fanfarria de todo a cien y venta al peso de serie B. Su éxito no tardó en flocerer y el gerente, contento con los beneficios y exultante con la parvada de cinéfilos, entre los que me contaba, que le parasitaban, alquilaban su cine más underground y comentaban sus impresiones y últimas novedades del cine antítesis de la corriente principal, ampliaba con nuevos títulos cada poco tiempo.
Un par de años después, un videoclub de la cadena Blockbuster abrió en las inmediaciones de aquel pequeño negocio, que se vio imposibilitado para competir con la cantidad de copias del último cine mainstream y los precios, ofertas y servicios que proporcionaba su nuevo vecino. El gerente no tardó en bajar la persiana para siempre y, derrotado y deprimido, inició un viaje que le llevaría a aislarse en un desolado paraje de una montaña elevada en algún lugar perdido de Asia; meses de ascetismo de los que volvió inexplicablemente enfermo de sífilis.
Después, con el auge de Internet y el intercambio P2P, la gente podía ver aquellas películas de cartelera que ofertaba Blockbuster y darse cuenta de que eran malas de solemnidad antes de gastarse dinero en ellas, con lo que este gigante también calló miserablemente.
¡Todo por culpa del P2P!»

2 comentarios
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¿Quién querría copiar películas que son imitaciones mil veces peores que la propia y puta vida que toman como base?
Hombre, en el final de ‘Mar adentro’ Bardem sale volando…
Me pregunto cuánto cobrará Pedro Temboury por el canon.