Con faldas y a lo loco
Como todo el mundo sabe, lo que diferencia a un hombre de una mujer es que los primeros llevan pantalones y el pelo cortado a cepillo, mientras que las últimas siempre lo llevan largo y visten faldas. Conscientes de este hecho, los cuatro trazos poco detallados de los muñequitos calvos de las señales de tráfico o los semáforos dibujan un contorno masculino; un hombre adulto, de mediana edad, caucásico y con ladillas. Las féminas llevan coletas y falda. Las féminas, los escoceses y los travestidos, pero no nos vayamos a liar.
Con la finalidad de mantener el orden público y no dejar desamparadas a todas esas mujeres que no se sienten identificadas con el monigote que indica cuándo está el semáforo abierto o cerrado para los peatones, con la consiguiente angustia y desorientación que eso puede producir, varios ayuntamientos se han decidido a modificar esos malévolos leds impuestos por la autoridad fálica y el machismo consustancial de las modernas sociedades.
Desde esta bitácora, concienciada y adoctrinada en todas esas gilipolleces del sexismo respecto del lenguaje neutro y en otros ámbitos igualmente (igualmente, he de repetir) estúpidos, queremos felicitar a los responsables de tal medida e instarlos a acoger políticas en el mismo sentido con respecto a enanos y lisiados. Creo que es justo recordar y tener en cuenta que no todos poseemos un antebrazo izquierdo o conservamos la pantorrilla derecha.
Gracias a estos nuevos cambios, impulsados por los responsables políticos, las mujeres ven al fin reconocida por la sociedad su capacidad para cruzar pasos de peatones.
Lugar y momento equivocados
O por qué se metió la rana una toallita por el culo.
La mente de algunos publicistas es verdaderamente perversa. ¿Por qué se meten todos los críos juntos en el baño con la rana? ¿Es quizás las rana miembro de NAMBLA? En fin, nunca lo sabremos.
Os dejo el siguiente video para que podáis valorar por vosotros mismos hasta donde alcanza la perversidad del personaje.
¿No os recuerda a esos campamentos de verano tan inocentotes que organizan en Rusia los jóvenes seguidores de Puttin?
Creatividad electromagnética
Tengo un amigo que es un cachondo. Hubo una época en la que cada vez que me comentaba o exponía cualquier idea que se le había ocurrido, comenzaba con la frase: “estaba el otro día jiñando…”. Ya se sabe: donde hay confianza, da asco.
La semana pasada, se me ocurrió en la ducha algo que me pareció tan divertido que casi me desnuco contra uno de los bordes de la bañera. Justo en ese momento se me pasó por la cabeza que quizás nada de eso fuese casual. Que quizás, por alguna razón, el baño está diseñado de tal forma que nuestra creatividad se ve incrementada en él.
Pensé en algún método de validar mis sospechas, de encontrar las causas que podrían hallarse detrás de este extraordinario hecho. Habiendo descartado que se tratase de algún acontecimiento asociado al uso que normalmente se hace del baño, como que tenemos más tiempo para pensar sin ninguna distracción evidente, por ejemplo, calculé a ojo el tiempo y esfuerzo que tendría que invertir en desentrañar tan fascinante misterio. Seguidamente levanté levemente mi camiseta, me rasqué la barriga y caminé hasta el sofá, donde me tumbé y encendí el televisor.
Casualidades de la vida, estaban pasando por el canal Odisea (me parece) un documental sobre casas encantadas. En el mismo, un psicólogo ponía a prueba, en un entorno apto para las apariciones fantasmales, a varios crédulos, quienes reportaban haber vivido, en el transcurso de la prueba, experiencias extrañas como sentirse observados o escuchar ruidos raros. Las experiencias eran reportadas siempre sobre la misma habitación. El psicólogo arguyó que el aspecto fantasmagórico de ésta junto con la predisposición a creer y un campo electromagnético adecuado habían sido, probablemente, la causa de esas vivencias peculiares que comentaron los sujetos puestos a prueba.
En ese preciso momento levanté bruscamente la cabeza, mareándome levemente, y, con los ojos tan abiertos que parecía que se me iban a salir de las cuencas, relacioné ambos casos. Ya existía la creencia de que la creatividad se disparaba en el baño; es evidente que el baño, con su sosiego y su aspecto impoluto, es un entorno adecuado para desarrollar cualquier tarea intelectual; pero, ¿y el campo electromagnético? ¡Hombre, es que eso se da por hecho! Si es raro, diferente al del resto de las habitaciones, no hay más que argumentar. Si es exactamente el mismo, es justo el adecuado para el desarrollo intelectual y… no hay más que argumentar. Sea como sea, gano.
Levanté los brazos por encima de mi cabeza y me ovacioné. Si lleva la palabra ‘electromagnético’, sólo queda recostarse y esperar. Quizás me soliciten pruebas, pero yo tengo, indudablemente, la razón; tengo una hipótesis que suena coherente.
Ah… el contexto del descubrimiento; cuánta manga da y qué divertido es.
De charleta con los muertos
Ahora mismo están emitiendo por La Sexta un documental sobre, entre otras cosas, las ratas que se aprovechan del dolor y la esperanza ajenas haciendo creer a la gente que pueden hablar con sus familiares fallecidos por un módico precio. El documental se titula con el oxímoron vida después de la muerte y en la ficha de programación de la cadena dicen que es el capítulo primero.
Entre los despojos humanos que hacen negocio con esto ha aparecido John Edward, un tipo muy conocido en EEUU y que fue blanco de la ira de Penn & Teller en el primer capítulo de Bullshit!. También lo fue de Trey Parker y Matt Stone en un capítulo de la sexta temporada de South Park, en el cual, además de ser coronado como el más mierdoso de todo el Universo, es descubierto y ridiculizado por Stan.
Éste y su compatriota Allison DuBois, la médium de Medium, me ponen contentillo cada vez que los veo. Carroñeros afamados por su carroña. Tiene guasa.












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