Sexo, drogas y videojuegos pesadillescos
Hay muchos elementos que pueden ser interpretados subliminal y metafóricamente como la recreación de un fin de semana. El juego comienza en unos sucios lavabos (imagen de un posible contexto habitual de consumo de droga) y transmite la impresión de una alucinación nocturna, distorsionando perceptivamente los distintos elementos que el sujeto va encontrando a lo largo de su peregrinaje. “Cajita de Blancanieves”, “ruido de cascos”, “María”…. El continuo subir-bajar daría cuenta de los altibajos producidos a lo largo de una noche de “Fiesta”. Los zombis representan el movimiento ralentizado y vacío de noctámbulos… Tras el enfrentamiento con un demonio -metáfora de Madre- se pone fin a la aventura en el hotel -metáfora de casa-. Termina el fin de semana.[1]
¿Que de qué juego está hablando? Pues del
Edito para recomendar encarecidamente la lectura de esta monumental obra de análisis videojuegueril. Escribí la entrada habiendo leído apenas el título del estudio y la reseña dedicada a la saga de Silent Hill (las partes 2 y 3), pero tras dedicarle algo más de tiempo no puedo hacer otra cosa que incitar a todo aquel que me lea a la resvisión atenta del texto. (Saltándose las partes aburridas, que son más de cuatrocientas cincuenta páginas, y yendo a la “chicha”, fácilmente ubicable gracias a un suficientemente descriptivo índice). El libro se puede descargar de aquí: La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos (PDF).
Recomiendo, así mismo, hacer una atenta inspección a la bibliografía consultada, donde podremos revisitar clásicos como: Haz click y tortura (PDF), de
[1] Díez Gutiérrez, E. J. (dir.) et al, 2004, La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos, 2004, CIDE/Instituto de la mujer, Madrid, p. 136

Microhistorias de una ficticia vida real (I)
Hoy he tirado a un ciego que mendigaba limosna en la calle por las escaleras de un aparcamiento subterráneo. En mi hipótesis inicial sólo fingía ser ciego.

Ψυχοπαθής
Los psicópatas de ficción son los héroes de nuestra época; cambia a los adolescentes sexualmente dispuestos interpretados por treintañeros en la decadencia de su carrera por tu banquero, tu casero y el alcalde de tu ciudad y entenderás a qué me refiero.
Yo, que necesito probar la integración con Facebook

Repo! The Genetic Opera
Por lo general no me suelen llamar los musicales; más aún: los aborrezco. Pero muchas expectativas había puestas en esta película y, por qué lo vamos a negar, su estética gótico-futurista (¿se dice así?), su historia delirante y la promesa de no cortarse un pelo con el gore me llamaron poderosamente la atención. Y en mala hora lo hicieron, ya que la película me pareció bastante aburrida y la música no me gustó.
La trama nos sitúa a mediados de este siglo. Una epidemia de sabe el FSM qué se está cargando a la población a base de bien; ésta necesita transplantes de órganos como agua de mayo, situación aprovechada por una empresa boimédica, GENECO, que ofrece a la gente operaciones quirúrgucas cómodas e indoloras (gracias a una nueva droga, adictiva, claro, y con un macabro mercado negro detrás) y financiaciones a medida. Pero muchos no pueden pagar y, finalmente, la presión de GENECO logra que el gobierno autorice las reposesiones, un método bastante expeditivo de embargo de órganos más bien poco preocupado por la salud del moroso de turno.
Pero ésto es sólo el contexto de una historia de amor, engaños, desavenencias y todas esas cosas típicas de las óperas y las telenovelas. Que si María Cristina del Mar Josefa quiere a no sé quién, que si Kevin Costner de Jesús hace no sé cuánto a no sé cuántos no sé cómo ni por qué y cosas de ese estilo. La mitad del reparto protragonista acaba muerto y la otra mitad sale redimida y contenta, fortalecida ante la adversidad y el drama. Y básicamente ahí se acaba la película. Y si de un musical no te gusta la música, poco o nada va a poder hacer todo lo demás que tiene de bueno la película y que ya ha sido señalado más arriba (la estética, la historia y el gore).
Debo decir en favor de
Por lo demás, puede ser entretenida para quien le llegue a agradar la música, pero el argumento ya veis que no da para mucho más que para fijar el contexto antes de pasar al marujeo.












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