Dos inviernos
‘Dos inviernos’ (2005) es una novela corta de
Está dividida en tres partes, la primera de la cuales nos presenta a los protagonistas, Míguel y Caro, feliz pareja de treintañeros atrapados en la misma existencia extenuantemente gris a la que parece abocada toda esta generación y que se conoce popularmente como “estabilidad”, a través de la visión introspectiva de ambos, saltando de uno a otro sin previo aviso. La historia se duplica en la segunda parte mostrando dos visiones alternativas, dos universos posibles propiciados por las dudas e inseguridades de Caro sobre su pareja y su futura maternidad, que terminan confluyendo de nuevo y de forma feliz en una tercera parte, más bien un epílogo, narrado exclusivamente por ella. ¿Y cuál es la moraleja? Que la mariposa es sólo la excusa banal de los huracanes y la realidad nos va a follar aun previendo y evitando con magistral meticulosidad las aparentes causas de nuestra decadencia emotiva; todo acabará igual, bien o mal, pero el camino en principio más amargo puede terminar siendo el más ufano.
El libro se puede descargar desde la página del autor; y menos mal porque encontrar esta obra la verdad es que se me antoja imposible. Quien la quiera leer que no se lleve a engaños: es una obra sobre el amor y la desazón ocasional de la vida en pareja, con su inevitable dosis de azúcar en algunos tramos, sin masoquismos ni extravagancias. En esta casa nos gusta lo bizarro y extraño, somos de casquería y víscera y de naturaleza violenta más cercana a lo misántropo que a lo meloso, pero podemos tolerar creaciones suaves y aterciopeladas siempre que no se pierdan en melindres artificiosas y pretendan convencer a la razón con sentimientos y a la emoción con lógica.

Shogun’s Sadism
Vamos a comentar una peliculita, que hace mucho que no toco el cine por estos lares. Y qué mejor que salir de esta monotonía con una japonesada de finales de los setenta y título tan sugerente como
La película se divide en dos historias completamente divergentes pero con el denominador común de la violencia y tortura más atroces.
La primera tiene lugar en el mil seiscientos y no sé cuántos y la protagonizan un samurai puteado por su jefe y una campesina que profesa la religión equivocada en el lugar y momento equivocados. El samurai, que trabaja para el gobierno japonés cazando y martirizando cristianitos de formas bastante originales y transgresoras para la época, tiene un affaire con la campesina sin saber que, ¡ay!, ésta es cristiana. Terminan pillándola adorando a la deidad equivocada, porque si no la cosa no tendría gracia, y es puesta a disposición del jefe del samurai aquél para hacer con ella lo que le plazca, que para eso el jefe. El muy hijoputa, dándose cuenta de que entre su subordinado y la campechana, digo campesina, hay rollo, dedícase a vejarla vilmente delante del samurai y en repetidas ocasiones. No voy a entrar en muchos detalles pero que sepáis que no hay final feliz para la pareja: el samurai acaba más agujereado que un colador y la muchacha logra superar con gran efectismo los límites de su propia anatomía.
La siguiente parte del filme transcurre en el mil ochocientos y pico y tiene como protagonista a un tipo al que pillaron intentando hacer un sinpa en un prostíbulo. El muy infeliz logra salvar su vida realizando labores de limpieza para el burdel, pero en el desempeño de su tarea se topa con la nada alagüeña vida del local: abortos a la vieja usanza, desmembramientos y esas cosas. Logra convencer a una prostituta de la que se ha enamorado para que se escapen del lupanar y comienzan así una vida de picaresca y engaño que acaba con ambos en el cepo a la espera de ser ejecutados. La meretriz se salva a cambio de seguir llevando una vida licenciosa en el barrio rojo pero el tipo no tiene tanta suerte.
Y fin; gore y sexo por un tubo, hijoputas depravados que nunca pasan de moda, abuso de poder, crueldad, tormentos y tribulaciones varias no sé si propias o impropias de la época pero impactantes para mentes débiles y pieles sensibles.

Ex libris
Feliz y gozoso paseaba esta soleada mañana invernal, esquivando las zonas aún nevadas y a los niños que, felices y gozosos como yo, jugaban en ellas, mientras reflexionaba, con felicidad, gozo y extremada cautela, sobre el cartel que, no muy atrás, anunciaba a grandes letras azul cían un descuento del veinticinco por ciento en “hidroterapia del colon”. Fue casualidad que mi mirada, absorta en profundas y sublimes reflexiones anales, se fijase en el tímido y enjuto edificio de El Corte Inglés que se elevaba sin especial elegancia a mi izquierda. “¡Oh! —pensé— ¿es casualidad o quizá intencionada malicia que semejante construcción emerja frente a mí en este preciso momento que mi pensamiento se haya enfrascado en soberbias disquisiciones sobre el recto?”; y sin más melindres me adentré en su interior. A decir verdad fue mi objetivo desde el principio, pero no creí adecuado comenzar de forma demasiado abrupta esta entrada.
Tras una breve visita a la sección de cine, donde que me maravillé en dos ocasiones con la nueva edición de Reservoir Dogs y la edición especial de Los cronocrímenes y, dos veces también, el angst atenazó con fuerza mi maltrecho corazón al comprobar mi precaria economía, dirigí mis pasos a la sección de revistas, adquirí la
Y con la sonrisa inocente, pura y noble de un niño dibujada en mi rostro pasé a la sección de libros, sin muchas esperanzas de encontrar nada que llevarme a los ojos pero con el convencimiento de pasar un buen rato. En “ciencias esotéricas” encontré mucha valiosa inesperada información bibliográfica sobre ángeles, tema del que, ignorante de mí, reconozco no saber lo suficiente. A destacar ‘Cómo contactar con tus guías espirituales: relaciónese con sus compañeros y mentores para su viaje interior’, ‘Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación’ y ‘Aprende mientras duermes’, que incluye calendarios hasta el 2020 de universidades del espíritu. Enfrente, “divulgación científica”, que siempre tiene su miga, atesoraba ‘Atlántida: secretos de una civilización perdida’, ‘Enc@rgos (sic) al universo’, que quiero pensar que es un manual de autoayuda, y, la estrella de la función, tanto que estuve a punto de comprarlo, ‘Hombre, una especie NO protegida: respuesta de los expertos a la Ley de investigación biomédica’, cuya contraportada reproduzco a continuación para refutar a quienes acusan a este libro de tendencioso con comentarios insidiosos sobre su objetividad.
«Siete acreditados especialistas opinan fundadamente, desde distintos enfoques disciplinarios, acerca de la investigación con células madre embrionarias.
La creación de embriones in vitro, su posterior congelación y destrucción con fines pretendidamente “terapéuticos”, constituye uno de los principales problemas a los que se enfrenta la Bioética.
En un debate de actualidad tan vigente, a la par que tan intoxicado por los mass media, se precisa la valoración serena y académica de los expertos. Rigor científico que encontrará el lector, neófito o iniciado, en estas páginas».
Pero lo mejor está entre sus páginas: «Aspectos psiquiátricos en torno a los embriones congelados (?) y la investigación con sus células troncales: conversación con el Dr. Aquilino Polaino-Lorente» (interrogación y negritas mías). No sé al resto pero lo que es a mí ese nombre no se me ha olvidado.
Por si alguien quiere entretenerse buscando la disparidad de opiniones sobre el tema de la investigación con células madre (yo ya he buscado a tres de los que se mencionan) que contiene este libro, pongo la foto que le saqué con el móvil al índice. Aunque me parecería muy raro que se encontrasen opiniones como esta.











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