Darkly Dearly Dexter

Aprisa y corriendo me he leído sendas dos novelas en castellano de Dexter; y como el personaje levanta pasiones, parece adecuado comentarlas brevemente.
Sobre la primera, El oscuro pasajero, destacar que la traducción me parece una patata. Se pierde mucho de la ironía y mordacidad de Dexter, que aparecen repentinamente y con agrado en la segunda. Es en este primer libro en el que se basa la primera temporada de la serie, pero hacia la mitad la historia cambia radicalmente. Los seguidores del Dexter televisivo quizás se sorprendan del final… no como yo, que comencé a leer el segundo hace meses y me comí un spoiler como una casa en las dos primeras páginas. (Avisaos quedáis). A destacar que Dexter es el narrador de ambas historias y, consecuente con la excelente imagen y el especial aprecio que se tiene y lo extraordinariamente insustituible que le parece su existencia, ninguno de los otros personajes luce con especial brillo.
La segunda novela, Querido Dexter, ya con nuevo y más comprometido traductor, que hasta deja unas cuantas notas al pie explicando ciertas referencias a la cultura norteamericana que se nos perderían por aquí, se desliga casi completamente de la serie televisiva. Rita y sus hijos tienen más presencia y aparece Doakes para perseguir e intimidar al pobre Dexter. Deborah se echa noviete y… hasta aquí las similitudes con la segunda temporada. Los chistes y los comentarios especialmente inhumanos e hirientes del Querido y Devoto Dexter se multiplican hasta el infinito y hacen que la falta de dinamismo y complejidad de la trama policial pase totalmente desapercibida. No se trata de una novela negra, sino de un monumento apologético del Oscuro y Sacrificado Dexter, ciudadano modélico y encantador, hermano preocupado y novio amantísimo con leves impulsos homicidas.
En definitiva: mejor la segunda que la primera, pero recomendables ambas.

Nada estropea las noches de Dexter

Urkullu acertó

Ganó el mejor.

Urkullu, menudo ojo...

Igualdad de oportunidades

Rubias, Era importante. Por alguna razón es la clase de dato que la policía suele pasar por alto, pero que siempre llama la atención a alguien como yo. Quizá no pareciera políticamente correcto: las niñas de pelo y piel morena deberían tener las mismas oportunidades de ser secuestradas, violadas y después destrozadas frente a una cámara, ¿no creen?[1]

[1] Lindsay, J., 2005, El oscuro pasajero, Urano, Barcelona, p. 141

¡Zi ez una fieghzta!

Si haces reír a una chica, si ve que no te avergüenzas, te la has ganado.

Antológico :-D Lo que me he podido reír con este anuncio…

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