Igualdad de oportunidades

Rubias, Era importante. Por alguna razón es la clase de dato que la policía suele pasar por alto, pero que siempre llama la atención a alguien como yo. Quizá no pareciera políticamente correcto: las niñas de pelo y piel morena deberían tener las mismas oportunidades de ser secuestradas, violadas y después destrozadas frente a una cámara, ¿no creen?[1]

[1] Lindsay, J., 2005, El oscuro pasajero, Urano, Barcelona, p. 141

¡Zi ez una fieghzta!

Si haces reír a una chica, si ve que no te avergüenzas, te la has ganado.

Antológico :-D Lo que me he podido reír con este anuncio…

Cloverfield: A Kenneth’s Dream

Pongámonos en situación. Cloverfield es una película de 2008, inexplicablemente titulada Monstruoso en España, de J. J. Abrams, el cocreador de Perdidos. Se trata de una supuesta grabación amateur de un ataque a Nueva York a lo Godzilla, cuyo secretismo antes del estreno levantó muchas expectativas (demasiadas, a mi parecer, ya que tampoco es pa’ tanto) y sobre cuyas conexiones tras éste, huevos de pascua y futuros proyectos para esclarecer los puntos oscuros de la trama se está hablando también mucho.
Kenneth es el botones de la NBC en la serie, ya recomendada por aquí, Rockefeller Plaza (30 Rock en el original), un paleto beato de una religión extraña y muy inocente y servicial forzado a tratar con las excentricidades de las estrellas de la televisión.
En España ya se retransmitió la primera temporada de la serie, pero para la segunda, ya acabada en EEUU, parece que la cosa todavía va para largo. Aunque quería esperar a la versión doblada, que no está nada mal, no me pude resistir y me pimplé toda la temporada en inglés antes del partido de la Eurocopa (por cierto, menudo partidazo de Portugal; es una pena que no tuviesen tanta puntería como Alemania). No lo notáis porque estoy escribiendo, pero todavía tengo la mandíbula desencajada.
En el episodio siete hay algo que me llamó mucho la atención…


El botones, Kenneth, enseña por error el último dibujo de su diario de sueños, un monstruo atancando la ciudad y siendo bombardeado por un par de helicópteros, para terminar apostillando que “hasta el momento siempre se han cumplido”. El episodio se pasó meses antes del estreno de Cloverfield, pero ya en aquellos momentos levantó algunos comentarios y preguntas sobre si se trataba de otra pista más en el juego del monstruito, si era marketing viral.
A mí, la verdad, es que me recuerda más al lagarto de Rampage, juego mítico que consistía en romper cosas y matar gente. Yo es que siempre he sido un poco sádico; no torturaba moscas quitándoles las alas pero mataba a todos los lemmings que me sobraban para pasar a la siguiente pantalla. Además, sabía hacer el Fatality de Sub-Zero en el Mortal Kombat de la Master System II.

Cloverfield: A Kenneth's Dream

Necesidad

G. K. Chesterton escribió en una ocasión: «La palabra “bueno” tiene varios significados. Por ejemplo, si un hombre le dispara a su madre desde una distancia de quinientos metros, cabría decir que es un buen tirador, pero no necesariamente una buena persona.» El calificativo «necesariamente» es lo que nos muestra que Chesterton poseía una mente realmente filosófica.[1]

[1] Cathcart, T., Klein, D., 2008, Platón y un ornitorrinco entran en un bar…, Planeta, Barcelona, p. 93

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