Necesidad
G. K. Chesterton escribió en una ocasión: «La palabra “bueno” tiene varios significados. Por ejemplo, si un hombre le dispara a su madre desde una distancia de quinientos metros, cabría decir que es un buen tirador, pero no necesariamente una buena persona.» El calificativo «necesariamente» es lo que nos muestra que Chesterton poseía una mente realmente filosófica.[1]
[1] Cathcart, T., Klein, D., 2008, Platón y un ornitorrinco entran en un bar…, Planeta, Barcelona, p. 93
Banderas de nuestros padres
Durante el resto del año, Rant solía hurtar gotas de aquellos colores. Desde el verano a Navidad, se dedicó a sacar los calzoncillos sucios de su padre del montón de ropa por lavar y a dejar manchitas amarillas con un cuentagotas en la entrepierna de cada uno de ellos.
Cada vez que se sentaba para mear, cuando acababa, el señor Casey se sacudía la polla, intentando que cayeran las últimas gotitas rebeldes. Se frotaba con un trozo de papel higiénico. Pero cada semana aparecían más manchas amarillas en sus calzoncillos. Su padre casi se murió del susto cuando Rant pasó a usar gotas del tinte de color rojo.[1]
[1] Palahniuk, C., 2007, Rant. La vida de un asesino., Mondadori, Barcelona, p. 57
Anulando
Me gustaría celebrar con ustedes una fecha tan especial como es la de hoy: nuestro pedido, vuestro y mío, ¡cumple tres semanas! No se me ha ocurrido mejor forma de celebrarlo que anulándolo, ancestral rito que une más a los involucrados de lo que pudiese parecer en un principio. Consiste en que ustedes dejen reposar el pedido en sus almacenes, como el buen vino, y yo haga lo propio con mi dinero en mi bolsillo.
Hemos pasado momentos entrañables en estas tres semanas. Aún recuerdo vívidamente aquel mensaje que me anunciaba que uno de los libros debía ser solicitado a la editorial. (Iluso de mí, cuando entré en su página imaginé que dispondrían del producto que dicen vender). No menos presente se encuentra el que, diez días después, requería de mi aprobación, la cual ofrecí con cordialidad, para enviarme la parte del envío disponible primero y el resto a su debido tiempo. (Eso sí, sin aumentar la tasa convenida en principio con más gastos de traslado; gesto que me pareció muy acertado y que aprecio, sobre todo teniendo encuenta que la culpa de la fragmentación del pedido era suya y no mía). ¡Cuántos buenos recuerdos! Fíjense que el otro día adquirí un libro en una librería cercana a donde estudio y el proceso apenas duró un minuto o dos, con la sequedad en el trato a que tan corto espacio de tiempo obliga.
Pero con ustedes la cosa ha cambiado; y espero que este pequeño texto se lo haga saber. Se han ganado ustedes mi cariño. Si tuviese un hijo al que bautizar, no duden que les invitaría al evento; pero la única ceremonia que tengo programa para los próximos meses es la castración de mi gato, que no creo que les interese.
Sin más, les deseo una feliz Navidad, ya tan temprano por si no nos volvemos a escribir en un tiempo.Hace un momento, anulando un pedido en Casadellibro.com Fernsehen wettbewerbe
Me siento un intelectual cuando veo los concursos de la tele.
Yo, que a veces hablo solo, y oigo voces, y quemo cosas… y tal…











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