Moral divina

Cuando una moral tiene en su totalidad una estructura autoritaria, la justificación, en general, tiene un sentido religioso. En el cristianismo, por ejemplo, las normas morales son los mandamientos de Dios. En todos los casos de justificación moral nos podemos ilustrar la manera de justificación por la manera en que los padres contestarían a la pregunta de su niño de por qué debemos actuar de esta manera. «Porque somos hijos de Dios», contestarían los padres dentro de la tradición cristiana, «esto es parte de nuestra identidad, y Dios promulgó estos mandamientos».
Ahora bien, una tal justificación religiosa presupone un acto de fe. Además, el niño podría preguntar: «¿el sistema moral es bueno porque Dios lo manda o lo manda Dios porque es bueno?» Si los padres contestan que Dios manda sólo lo que es bueno, esto significa que lo que define una buena persona tiene que estar justificado independientemente del mandato divino.[1]

[1] Tugendhat, E., “¿Cómo debemos entender la moral?”, Problemas, Barcelona, Gedisa, 2002, p. 125

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