Ex libris

Feliz y gozoso paseaba esta soleada mañana invernal, esquivando las zonas aún nevadas y a los niños que, felices y gozosos como yo, jugaban en ellas, mientras reflexionaba, con felicidad, gozo y extremada cautela, sobre el cartel que, no muy atrás, anunciaba a grandes letras azul cían un descuento del veinticinco por ciento en “hidroterapia del colon”. Fue casualidad que mi mirada, absorta en profundas y sublimes reflexiones anales, se fijase en el tímido y enjuto edificio de El Corte Inglés que se elevaba sin especial elegancia a mi izquierda. “¡Oh! —pensé— ¿es casualidad o quizá intencionada malicia que semejante construcción emerja frente a mí en este preciso momento que mi pensamiento se haya enfrascado en soberbias disquisiciones sobre el recto?”; y sin más melindres me adentré en su interior. A decir verdad fue mi objetivo desde el principio, pero no creí adecuado comenzar de forma demasiado abrupta esta entrada.
Tras una breve visita a la sección de cine, donde que me maravillé en dos ocasiones con la nueva edición de Reservoir Dogs y la edición especial de Los cronocrímenes y, dos veces también, el angst atenazó con fuerza mi maltrecho corazón al comprobar mi precaria economía, dirigí mis pasos a la sección de revistas, adquirí la Mente y cerebro y la Scifiworld (escifiguorld para los quiosqueros de Valladolid) y me reí de una colección de rosarios “para conservar y utilizar en los momentos de oración y meditación”.
Y con la sonrisa inocente, pura y noble de un niño dibujada en mi rostro pasé a la sección de libros, sin muchas esperanzas de encontrar nada que llevarme a los ojos pero con el convencimiento de pasar un buen rato. En “ciencias esotéricas” encontré mucha valiosa inesperada información bibliográfica sobre ángeles, tema del que, ignorante de mí, reconozco no saber lo suficiente. A destacar ‘Cómo contactar con tus guías espirituales: relaciónese con sus compañeros y mentores para su viaje interior’, ‘Veinte casos que hacen pensar en la reencarnación’ y ‘Aprende mientras duermes’, que incluye calendarios hasta el 2020 de universidades del espíritu. Enfrente, “divulgación científica”, que siempre tiene su miga, atesoraba ‘Atlántida: secretos de una civilización perdida’, ‘Enc@rgos (sic) al universo’, que quiero pensar que es un manual de autoayuda, y, la estrella de la función, tanto que estuve a punto de comprarlo, ‘Hombre, una especie NO protegida: respuesta de los expertos a la Ley de investigación biomédica’, cuya contraportada reproduzco a continuación para refutar a quienes acusan a este libro de tendencioso con comentarios insidiosos sobre su objetividad.

«Siete acreditados especialistas opinan fundadamente, desde distintos enfoques disciplinarios, acerca de la investigación con células madre embrionarias.
La creación de embriones in vitro, su posterior congelación y destrucción con fines pretendidamente “terapéuticos”, constituye uno de los principales problemas a los que se enfrenta la Bioética.
En un debate de actualidad tan vigente, a la par que tan intoxicado por los mass media, se precisa la valoración serena y académica de los expertos. Rigor científico que encontrará el lector, neófito o iniciado, en estas páginas».

Pero lo mejor está entre sus páginas: «Aspectos psiquiátricos en torno a los embriones congelados (?) y la investigación con sus células troncales: conversación con el Dr. Aquilino Polaino-Lorente» (interrogación y negritas mías). No sé al resto pero lo que es a mí ese nombre no se me ha olvidado.
Por si alguien quiere entretenerse buscando la disparidad de opiniones sobre el tema de la investigación con células madre (yo ya he buscado a tres de los que se mencionan) que contiene este libro, pongo la foto que le saqué con el móvil al índice. Aunque me parecería muy raro que se encontrasen opiniones como esta.

Hombre, una especie NO protegida; índice

Seis grados de separación

— El Fiscal General de Portugal investigará la muerte de Obi Wan a manos de Darth Vader.
— Tío, siento decirte esto, pero Obi Wan y Darth Vader son personajes de ficción [...]
— ¿Cómo? ¿QUE NO EXISTEN? ¿Entonces quién fue el que me contrató como fontanero para la estrella de la muerte?

De Menéame, ese pozo de sabiduría.

Esta es la historia. A eso de las cuatro de la mañana me encontraba leyendo en Público que la victoria de ZP había sido la pera limonera, al menos de 2008, cuando sin querer volví hacia la portada con un revés de ratón. Allí vi la foto de una serpiente y una rana haciéndose carantoñas que me llamó la atención; de ahí salté a una momia y a una pintura de estilo bizantino, que dirigió mi curiosidad al artículo del 23-F de la Wikipedia y a su discusión y al artículo sobre un tal Amadeo Martínez Inglés, a quien no tenía el gusto de conocer, y su respectiva página de discusión, que terminó por redirigirme a una noticia de Menéame en cuyos comentarios hallé ese diálogo (corregido) que cito más arriba y con el que me partí el ojete unos dos minutos, que yo también duermo por la noche y estos son horarios desconocidos, extraños y crueles para mi maltrecha salud mental.
Y vosotros ahí qué, acariciándole el busto a la almohada, ¿no? Psé…

Seis grados de separación
Encontré esta imagen buscando ’seis grados de separación’ en Google y me pareció apropiada para la entrada.

Utilidades del TimeShift

Esta mañana me he despertado con horror al comprobar las novedades de la nueva temporada del programa La mirada crítica. Para empezar, han cambiado al presentador, Vicente Vallés (escribo de memoria), por… ¡María Teresa Campos! Pero, ¿de qué van a discutir? ¿De Paquirrín?
A continuación han anunciado que esa mañana era una mañana especial porque tenían la malsana intención de entrevistar a Zapatero. Las entrevistas a políticos, algo habitual también en etapas anteriores, me las suelo tomar como una agresión premeditada a mis testículos; pero es que además Zapatero me cae ya mal de por sí. A pesar de que soy un ser optimista y vivaracho, el buenrrollismo zapateril me supera.
Por si fuera poco, en el debate, esta vez a cuatro en lugar de los tres habituales, están prestos a develarnos con su brillante dialéctica Urdazi, ese gran comunicador, e Isabel San Sebastián, que cojea del mismo pie que el anterior.
Y como el día no está para malos comienzos, he utilizado por primera vez una habilidad de mi disco duro multimedia que nunca antes había usado: el TimeShift, una grabación que permite ser controlada en vivo. Es decir, que mientras estoy viendo el programa puedo pausarlo, ir hacia delante de la grabación (siempre que haya grabado lo suficiente) o hacia atrás, y saltarme las partes aburridas. ¿No es la tecnología maravillosa?

Un añito, un añito…

Un añito hace ya desde que escribí la primera entrada en este Santo y Bendito bleug. Firmado: mi ombligo.

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