Creatividad electromagnética
Un día como hoy el 4 de Septiembre del 2007...
Archivado en El fascio escéptico, Gedankenexperiment
Tengo un amigo que es un cachondo. Hubo una época en la que cada vez que me comentaba o exponía cualquier idea que se le había ocurrido, comenzaba con la frase: “estaba el otro día jiñando…”. Ya se sabe: donde hay confianza, da asco.
La semana pasada, se me ocurrió en la ducha algo que me pareció tan divertido que casi me desnuco contra uno de los bordes de la bañera. Justo en ese momento se me pasó por la cabeza que quizás nada de eso fuese casual. Que quizás, por alguna razón, el baño está diseñado de tal forma que nuestra creatividad se ve incrementada en él.
Pensé en algún método de validar mis sospechas, de encontrar las causas que podrían hallarse detrás de este extraordinario hecho. Habiendo descartado que se tratase de algún acontecimiento asociado al uso que normalmente se hace del baño, como que tenemos más tiempo para pensar sin ninguna distracción evidente, por ejemplo, calculé a ojo el tiempo y esfuerzo que tendría que invertir en desentrañar tan fascinante misterio. Seguidamente levanté levemente mi camiseta, me rasqué la barriga y caminé hasta el sofá, donde me tumbé y encendí el televisor.
Casualidades de la vida, estaban pasando por el canal Odisea (me parece) un documental sobre casas encantadas. En el mismo, un psicólogo ponía a prueba, en un entorno apto para las apariciones fantasmales, a varios crédulos, quienes reportaban haber vivido, en el transcurso de la prueba, experiencias extrañas como sentirse observados o escuchar ruidos raros. Las experiencias eran reportadas siempre sobre la misma habitación. El psicólogo arguyó que el aspecto fantasmagórico de ésta junto con la predisposición a creer y un campo electromagnético adecuado habían sido, probablemente, la causa de esas vivencias peculiares que comentaron los sujetos puestos a prueba.
En ese preciso momento levanté bruscamente la cabeza, mareándome levemente, y, con los ojos tan abiertos que parecía que se me iban a salir de las cuencas, relacioné ambos casos. Ya existía la creencia de que la creatividad se disparaba en el baño; es evidente que el baño, con su sosiego y su aspecto impoluto, es un entorno adecuado para desarrollar cualquier tarea intelectual; pero, ¿y el campo electromagnético? ¡Hombre, es que eso se da por hecho! Si es raro, diferente al del resto de las habitaciones, no hay más que argumentar. Si es exactamente el mismo, es justo el adecuado para el desarrollo intelectual y… no hay más que argumentar. Sea como sea, gano.
Levanté los brazos por encima de mi cabeza y me ovacioné. Si lleva la palabra ‘electromagnético’, sólo queda recostarse y esperar. Quizás me soliciten pruebas, pero yo tengo, indudablemente, la razón; tengo una hipótesis que suena coherente.
Ah… el contexto del descubrimiento; cuánta manga da y qué divertido es.
2 comentarios
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¡Qué susto, cojones, creí que te habíamos perdido forever!
Menos mal que apareces en esta otra web, por cierto, con un diseño cojonudísimo.
Saludos y gracias por lo que ya sabes.
Na, por aquí sigo, a ver si cojo ritmo para este Octubre