Dos inviernos

Un día como hoy el 20 de Enero del 2009... 
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‘Dos inviernos’ (2005) es una novela corta de Agustín Vicente sobre el amor y los problemas maritales, igual que su anterior ‘Musgo’ (2002), muy recomendables ambas. Y más que por su historia, que si bien no cae en empalagosas y deplorables descripciones de la severidad mental extrema del amor en el imaginario colectivo, o sandrabullockismo, sí llega a resultar en momentos pastelosa, por el estilo del autor, que es ágil y de lectura fácil y rápida, sin abigarrar innecesariamente el texto con cultismos y extrañas ligas que sólo aportan densidad y comicidad involuntaria en la mayoría de los casos. La descripción de los acontecimientos es tangencial y sesgada según el narrador, que participa también de la trama, y el interés cae no tanto sobre éstos (los acontecimientos) como sobre la verbalización de los sentimientos, las angustias, los dramas, las tensiones y las inquietudes en primera persona.
Está dividida en tres partes, la primera de la cuales nos presenta a los protagonistas, Míguel y Caro, feliz pareja de treintañeros atrapados en la misma existencia extenuantemente gris a la que parece abocada toda esta generación y que se conoce popularmente como “estabilidad”, a través de la visión introspectiva de ambos, saltando de uno a otro sin previo aviso. La historia se duplica en la segunda parte mostrando dos visiones alternativas, dos universos posibles propiciados por las dudas e inseguridades de Caro sobre su pareja y su futura maternidad, que terminan confluyendo de nuevo y de forma feliz en una tercera parte, más bien un epílogo, narrado exclusivamente por ella. ¿Y cuál es la moraleja? Que la mariposa es sólo la excusa banal de los huracanes y la realidad nos va a follar aun previendo y evitando con magistral meticulosidad las aparentes causas de nuestra decadencia emotiva; todo acabará igual, bien o mal, pero el camino en principio más amargo puede terminar siendo el más ufano.
El libro se puede descargar desde la página del autor; y menos mal porque encontrar esta obra la verdad es que se me antoja imposible. Quien la quiera leer que no se lleve a engaños: es una obra sobre el amor y la desazón ocasional de la vida en pareja, con su inevitable dosis de azúcar en algunos tramos, sin masoquismos ni extravagancias. En esta casa nos gusta lo bizarro y extraño, somos de casquería y víscera y de naturaleza violenta más cercana a lo misántropo que a lo meloso, pero podemos tolerar creaciones suaves y aterciopeladas siempre que no se pierdan en melindres artificiosas y pretendan convencer a la razón con sentimientos y a la emoción con lógica.

Dos inviernos

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