El pene y la pena
Un día como hoy el 12 de Abril del 2008...
Archivado en Marranos en guerra
Me encantan los discursos por la igualdad. O la Igualdad. O la IGUALDAD. Como sea. Y, ¿a quién no le gustarían? Bueno, sí, vale, a veces resultan empalagosos de lo buenrollistas que suenan. Y mira que es difícil decir que, si no vamos a mantener relaciones sexuales, me da igual que seas hombre o mujer, sin llegar a ser basto. (’O follamos todos o la puta al río’ es una forma poco sutil de aludir a las políticas de igualdad, por ejemplo).
Aunque suene raro, a la gente, para según qué cosas, no le importa cuán bajo cuelguen tus genitales. A la gente buena, me refiero. A la gente excepcionalmente buena, por el contrario, el sexo de los individuos le interesa mucho. Aunque no lo llaman ’sexo’ sino ‘género’, que es como igual pero diferente. O igual en su diversidad. O diverso en su igualdad. O algo así. Y no les importa para reducir a los individuos a estereotipos arcaicos, como a los machistas y las machistas (iba a poner un ‘l@s’ desos, pero eso tiene que ser malo de leer; seguro que se te traba la lengua), sino para hacerlo a estereotipos modernos. Porque la modernidad es positiva y comunitarista, en lugar de negativa y disgregadora, que es exactamente lo contrario de lo primero que he dicho y parece redundar en la idea de forma innecesaria; pero queda bonito. Porque lo innecesario queda bonito. O eso quiero pensar que piensan que creen que saben que les parece que sienten los individuos e individuas que pueblan o viven o anidan o abonan este verdeazulado planeta, en justa reciprocidad con mi visión golosa del mundo.
Por suerte, el Universo es un lugar bondadoso, aunque complejo. No hay una enorme cabeza voladora que te indique qué hacer, como en el
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Qué bonito es el mundo en el que las mujeres pueden ser Presidentas de OrtoAmérica y las ministras mayoría sobre los ministros y una tipa puede arruinarle la vida a un tipo sólo con ir al juzgado y decir: “este tipo me hace acoso psicológico”, cuando en realidad lo único que quiere es quedarse la casa y los niños y echar a la calle al tipo, divorciarse en suma, pero para divorciarse como estña mandado hay que esperar meses y meses y tirar mucho de avigado… Mejor hacer uso y abuso de la Ley de Violencia de Género sobre la Mujer -que es de lo menos igualitario que se han echado al morro estos dos ojos que se han de tragar la tierra-, y así tengo el divorcio al mes y el otro no podrá aspirar jamás a un trabajo digno en su puta vida porque ya tiene antecedentes penales…
Eso sí, todos sonrientes en la foto, que no falte de ná.
He escrito “avigado”?! Mal rayo me parta…
La verdad es que ignoro el abuso que se hace o deja de hacer de una ley tan absurdamente discriminatoria como la Ley de Violencia de Género. Y a estas alturas como que no me da precisamente por pensar en la eficiencia de los legisladores para prever cuestiones de ese tipo…
La buena foto es el clímax sexual del político carroñero. Sólo alguien extraordinariamente excepcional puede crear un ministerio llamado de la igualdad y no intentar autofelarse en el primer recodo de intimidad al que pueda acceder.
ZP dándoselas de Ron Jeremi en la intestinidad de la Moncloa… Ahora ya no podré dormir… en un día, mendiós!
(Y sí, se cometen un montón de abusos con la Ley de Violencia de Género)