Masturbaciones metafísicas

Un día como hoy el 30 de Octubre del 2007... 
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«En este inmenso océano de materia, no hay una molécula que se parezca a otra molécula; no hay una molécula que se parezca a sí misma un instante: Rerun novus nascitur ordo, he ahí su inscripción eterna…» Y añadía suspirando: «¡Qué vanidad la de nuestros pensamientos!; ¡qué pobreza nuestra gloria y nuestros trabajos!; ¡qué miseria!; ¡qué pequeñez nuestros puntos de vista! No hay nada sólidamente establecido a excepción de beber, comer, vivir, amar y dormir… Mademoiselle de l’Espinasse, ¿dónde estáis? -Estoy aquí.» Entonces se le iluminó el rostro. Quise tomarle el pulso, pero no sé dónde había escondido la mano. Parecía experimentar una convulsión. Su boca estaba entreabierta; su aliento apresurado; lanzó un suspiro profundo y después otro más débil y más profundo; volvió su cabeza sobre la almohada y se quedó dormido. Yo le contemplaba con atención; estaba conmovida sin saber por qué; el corazón me latía con fuerza, pero no de miedo. Al cabo de algunos momentos vi una ligera sonrisa errar sobre sus labios; decía en voz muy baja: «En un planeta en el que los hombres se multiplicaran a la manera de los peces, en el que el desove del hombre se extendiera sobre el desove de la mujer… Tendría menos de los que disculparme… No hay que perder nada de lo que pueda tener utilidad. Mademoiselle, si se pudiera recoger esto, encerrarlo en un frasco y enviarlo mañana temprano a Needham…»[1]

[1] Diderot, El sueño de d’Alembert, Madrid, Compañía Literaria, 1997, pp. 163-164

2 comentarios

  1. Supongo que lo de “masturbación metafísica” es una manea fina de decir “paja mental”.

    Es más grave cuando estas cosas las escribe algún contemporáneo nuestro, y tenemos a “genios” así abriendo la boca cada dos por tres.

    Gerardo nos ilustró un tal 31 de Octubre...     

  2. Bueno, hay que situar el texto en su época y su estilo. Lo que Diderot está describiendo aquí es el delirio del tal d’Alembert respecto de las ideas sobre la generación de la vida y la naturaleza de la materia que había en el siglo XVIII. En fin, tampoco se le puede pedir excesiva coherencia y sentido a alguien que está delirando.

    Psicopanadero nos ilustró un tal 2 de Noviembre...     

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