Microhistorias de una ficticia vida real (II)

Un día como hoy el 12 de Febrero del 2009... 
Archivado en Psicopanadero, el amigo de los niños

Hoy me ha venido a la memoria un acontecimiento de mi infancia. Jugaba al fútbol cuando resbalé y caí hiriéndome la muñeca. Al principio sólo dolió el impacto, pero pronto mi brazo se hinchó y me vi impedido para mover con libertad mi mano, so pena de insoportable sufrimiento.
Recuerdo a mi padre llevándome en coche a las urgencias del hospital; fue la primera y, de hecho, la última vez. Tras varias horas de densa espera, un médico me examinó con poca dulzura y falto de amor, cariño o la más mínima empatía, me colocó la mano, que había quedado doblada, en una postura decente, no sin gran dolor, llantos y chillidos histéricos (bueno, tanto no), y me escayoló el brazo casi hasta el codo.
En el colegio utilizaba una pequeña bandera de la comunidad a modo de cabestrillo; no podía hacer gimnasia y el resto de las clases me las pasaba embobado escuchando y sin poder tomar apuntes; sólo participaba de los ensayos de teatro en alternativa al bable.
No quiero que se me malinterprete; era capaz de coger entre los dedos un bolígrafo y escribir, si bien debía mover todo el brazo en comparsa. Simplemente me fingí más dañado de lo que estaba, al menos físicamente.
Mi mayor, más mágica y triunfal actuación tuvo lugar durante la feliz celebración de un examen. Aun sin obligación por parte de nadie traté, durante aproximadamente quince minutos, de escribir con mi zurda, desprendiendo una imagen de tortuosa entrega, arrojo y valentía, valores popularizados en aquella época por Antena 3 en sus sobremesas de fin de semana. La profesora se acercó y me susurró con voz penosa y ahogada que no tenía porqué continuar.
Nunca tuve que repetir ninguno de los controles realizados en el ínterin de mi recuperación.
Pero, como digo, ésta es una historia ficticia.

Toy dañao

No hay comentarios

¡Deja tu rajado comentario!