Sexo, drogas y videojuegos pesadillescos
Un día como hoy el 31 de Enero del 2009...
Archivado en Ex libris, Juegos míticos
Hay muchos elementos que pueden ser interpretados subliminal y metafóricamente como la recreación de un fin de semana. El juego comienza en unos sucios lavabos (imagen de un posible contexto habitual de consumo de droga) y transmite la impresión de una alucinación nocturna, distorsionando perceptivamente los distintos elementos que el sujeto va encontrando a lo largo de su peregrinaje. “Cajita de Blancanieves”, “ruido de cascos”, “María”…. El continuo subir-bajar daría cuenta de los altibajos producidos a lo largo de una noche de “Fiesta”. Los zombis representan el movimiento ralentizado y vacío de noctámbulos… Tras el enfrentamiento con un demonio -metáfora de Madre- se pone fin a la aventura en el hotel -metáfora de casa-. Termina el fin de semana.[1]
¿Que de qué juego está hablando? Pues del
Edito para recomendar encarecidamente la lectura de esta monumental obra de análisis videojuegueril. Escribí la entrada habiendo leído apenas el título del estudio y la reseña dedicada a la saga de Silent Hill (las partes 2 y 3), pero tras dedicarle algo más de tiempo no puedo hacer otra cosa que incitar a todo aquel que me lea a la resvisión atenta del texto. (Saltándose las partes aburridas, que son más de cuatrocientas cincuenta páginas, y yendo a la “chicha”, fácilmente ubicable gracias a un suficientemente descriptivo índice). El libro se puede descargar de aquí: La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos (PDF).
Recomiendo, así mismo, hacer una atenta inspección a la bibliografía consultada, donde podremos revisitar clásicos como: Haz click y tortura (PDF), de
[1] Díez Gutiérrez, E. J. (dir.) et al, 2004, La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos, 2004, CIDE/Instituto de la mujer, Madrid, p. 136

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Sin embargo, si preguntan a los autores del juego resulta que la cosa no tiene nada que ver con un fin de semana de fiesta, sino más bien con un descenso metafórico a su infierno interior por el crimen que cometió y que se había estado negando durante años.
En fin, es lo que tiene hablar de lo que no se sabe.
Saludetes.
Además, ¿qué pinta un análisis así en un estudio sobre el sexismo en los videojuegos? He reproducido el párrafo entero y no se puede ver, pero este trocito está completamente aislado del resto del texto, empieza y termina ahí, sin importancia para el estudio ni para nada más. La vehemencia y seguridad con la que se lanzan este tipo de interpretaciones junto con el sinsentido de su deslocalización e intrascendencia es algo que no consigo comprender.
Lo peor es cuando se ponen freudianos (demonio metáfora de Madre y hotel metáfora de casa). Serán meapilas…
Me he reservado una cita de Fernando Arrabal para estas ocasiones: “Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia”.