Tetris: aleja tu pene de mí, ¡falócrata!

Un día como hoy el 3 de Febrero del 2009... 
Archivado en Juegos míticos, Marranos en guerra

El Tetris es un juego en el que debes enfrentar diversos acontecimientos para crear huecos o espacios donde acomodar varias geometrías fálicas; así, no resulta extraño que la más valorada de estas piezas sea semejante a un pene erecto mientras que las mayormente odiadas sean más bien sinuosas o culebreantes, representando una feminidad molesta a la que hay que dominar y educar en la adecuación al macho y la espera acuciante de sus genitales fecundos.
El hecho de tener que arrostrar sucesos cada vez más angustiosos y exigentes sin opción y bajo la amenaza de que el juego se termine no es más que una proyección de una sociedad en extremo competitiva que elimina al viejo y no acepta al cansado o al incapaz, donde la suficiencia del individuo es continuamente evaluada y no se posibilita el diálogo ni la discrepancia, sólo la adaptación violenta a un modelo en el que el macho es el centro y la hembra una comparsa a la que se debe someter. El castigo por la rebelión es el desorden, el caos, y la inevitable aniquilación de la especie. No hay más sociedad que la patriarcal; cualquier intento por modificar esta visión es tachada de antinatural, de quebrantar unas leyes rígidas que prefijan el comportamiento de los individuos.

Estos días estoy monotemático, lo sé; pero qué queréis, la lectura de La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos es tremendamente adictiva.
El análisis superior es mío, hecho a semejanza de los presentados en el libro. Si he elegido el Tetris es porque es el único videojuego analizado en el que afirman no haber encontrado rastros de sexismo[1]. “¿Cómo iban a hacer eso? ¡Si son cuadrados pegados unos a otros formando figuras simples!”, os preguntaréis. Como si eso fuese un impedimento; el Gran Turismo, un simulador de conducción hiperrealista, es probablemente el juego más aséptico que se haya creado jamás, mostrando única y exclusivamente coches y nada más que coches. Y, sin embargo, lo objetan e introducen en la “cultura macho”[2], básicamente porque interpretan la misma de forma tan extensa que todo (todo lo que consideran negativo, se entiende) entra dentro de ella. Es imposible afrontar cualquier faceta de la vida bajo la lupa crítica de estos investigadores, pues hasta la conducta más insospechada o el comentario más inocente esconde un poso de sexismo ineludible, inconsciente o implícito.

Here comes a new challenger!

En un momento de asueto, de dejación en la escritura de esta entrada, he dedicado mi ociosidad a la búsqueda de opiniones en la red sobre esta gran obra. La consideración generalizada es que se trata de un estudio realizado por delirantes enfermos mentales, esquizofrénicos ignorantes del mundo de los videojuegos y del mundo, así, en general.
En el transcurso de mi investigación googleiana me he encontrado con un texto largo que analiza el estudio y que dice, básicamente, lo mismo que yo, pero mejor, con más ejemplos, bien condensado y no en varias entradas separadas y mal referenciadas, ahí cutre y caótico: El Instituto de la Mujer y los videojuegos en los medios. También respecto al Tetris.

Cualquier cosa es machista. Cualquier cosa menos el Tetris, el único juego al que no le han podido sacar absolutamente nada. Y es de extrañar, porque con la misma coherencia que han escrito el resto del libro, podrían haber dicho perfectamente que las fichas alargadas del Tetris son simbolos fálicos y que el hecho de que solo sea posible obtener el máximo número de líneas con una ficha que recuerda al miembro de un hombre es machista. No lo han dicho, no, pero no hubiese desentonado.

Dr. Boiffard

Ya veis: lo mío, originalidad cero.

Anexo

He encontrado otro libro que trata del mismo tema; no descartéis que vuelva a daros la tabarra con lo mismo.

Posdata

Hum… no, al parecer el enlace no funciona, así que no puedo descargarme ese otro libro.

Epílogo

Eh… no, no, nada más.


[1] Díez Gutiérrez, E. J. (dir.) et al, 2004, La diferencia sexual en el análisis de los videojuegos, 2004, CIDE/Instituto de la mujer, Madrid, p. 439
[2] Ibid., pp. 159-160

1 comentario

  1. Y tanto que no desentona, aquí nos hemos tragado tu falsa cita unos cuantos.

    Gerardo nos ilustró un tal 4 de Febrero...     

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